Tessy Ebosele: "Hasta mi primera competición, tenía muchas dudas de si podría volver a ser la misma"
La saltadora de longitud ha vuelto a la competición este verano con su mejor salto después de romperse su tendón de Aquiles en febrero del 2025 y mira al Europeo de Birmingham en agosto.
Tessy Ebosele (Marruecos, 2002) silenció el Polideportivo de Gallur el 22 de febrero de 2025. En la final del salto de longitud del Campeonato de España de pista cubierta ganó la medalla de plata después de romperse en la carrera de uno de sus últimos intentos por el oro. Los gestos y los gritos de dolor no dejaron lugar a dudas. Se había roto un tendón de Aquiles de su pierna izquierda, una lesión delicadísima en atletas de pruebas de gran impacto, la misma que privó a María Vicente de ganar el oro mundial en pentatlón un año antes, la que apartó a Yulimar Rojas de los Juegos Olímpicos y de volver a saltar más de 15 metros hasta ahora. El tipo de giro dramático que puede dar al traste con una carrera deportiva.
No parece que la saltadora vitoriana –llegó en una patera con año y medio con su madre– vaya a sufrir tanto infortunio. El pasado 6 de junio volvió a ponerse los clavos en Salamanca y aterrizó en 6,74 metros. Una noticia fantástica para una mujer que volvía dónde le dejó, cerca de la élite mundial en la que se instaló después de subir al podio en un Europeo y un Mundial sub-20 en la longitud y el triple y en Europeo sub-23 en la prueba del salto único, y de situarse entre las ocho mejores del universo en el Mundial de Budapest 2023 y clasificarse para los Juegos de París 2024.
Ebosele tenía más. El primer día de julio voló en Castellón hasta 6,86 metros, el mejor salto legal de su vida, y ahora ocupa la quinta posición del ranking continental del año, en un pañuelo con su compañera Fátima Diame y con el resto de saltadoras que no han llegado a los siete metros como Larissa Iapichino y la superlaureada Malaika Mihambo. A punto de cumplir los 24 años, pensar en el podio europeo el próximo mes en Birmingham no es un delirio, aunque Ebosele prefiere ir paso a paso. Prefiere el desenfado a la grandilocuencia. “Mi objetivo ahora es comerme una hamburguesa”, bromea una y otra vez cuando le preguntan por los próximos pasos tras saltar 6,72m hace unos días en el Mitin de Madrid de Vallehermoso, solo un poco por detrás de la australiana Brooke Buschkuehl y de Diame.
De momento, este fin de semana salta en el Campeonato de España de Málaga donde cuatro mujeres (Diame, Irati Mitxelena y Carmen Rosales) optan a las tres plazas para el avión a Gran Bretaña.
¿Cómo ha sido este casi año y medio de espera?
Fue difícil y duro, tanto a nivel físico como a nivel mental, porque es una lesión que te supone tener que empezar de cero. Pasas de ser un adulto funcional independiente a depender de tu madre para todo. A tener que volver a aprender a caminar, a correr, cosas que antes hacías sin ningún tipo de dificultad. Supuso un golpe de realidad. Creo que me vino bien tanto para poder reconectar conmigo misma, con mi familia y para valorar mucho más tanto los resultados como el hecho de poder dedicarme a esto. La lesión me ha supuesto mucho crecimiento a nivel personal y mental.
¿Has seguido durante este tiempo el atletismo o has desconectado?
Desconecté, porque me era duro verlo. El nivel aumentó muchísimo y yo tenía muchísimas dudas de si podría volver al mismo nivel que tenía. Hasta el momento de mi primera competición, seguía con muchísimas dudas de si podría volver a ser la que eras antes, competir codo con codo con tus rivales y compañeras. No estuve muy pendiente porque me costaba afrontar la realidad en la que estaba en ese momento.
¿Ha sido más duro lo físico o lo psicológico?
Lo psicológico, por esas dudas. De hecho, hablando con mi fisio hace unas semanas, yo siempre le decía ‘¿Pero tú crees que podré volver? ¿Pero tú crees que la pierna se recuperará?’ Esto va muy lento. A nivel mental lo llevaba fatal. Me fui a Japón de vacaciones, que era como mi sueño, y lo pasaba fatal porque tenía miedo a recaer todo el rato. Por suerte he salido de esto gracias tanto a mi entrenador como a los fisios, por el apoyo de la federación y de mi psicólogo.
¿Cómo ha sido ese trabajo psicológico?
Un día llegué y le dije, ‘es como que tengo trauma’. A veces estaba entrenando y estaba todo muy bien, pero de repente se me venía un flashazo del momento y decía ‘qué miedo’, y me costaba continuar el entrenamiento. Me ayudó a superar ese miedo a la recaída y a ser un poco más objetiva. Si estás bien, ¿por qué te iba a pasar nada?
¿Lo peor es el miedo al batir?
No, no. Todo lo contrario, porque yo me lesioné corriendo. A mí lo que me costaba, y lo que me sigue costando son las carreras de impulso. Si no voy a saltar, no me cuesta mucho hacer una carrera de impulso. Necesito saltar.
¿Cómo ha sido el proceso? ¿Cuándo has vuelto a entrenar y cuándo te has visto ya lista para competir?
En enero empecé a entrenar para coger la forma, porque tras más de 12 meses sin entrenar al máximo nivel, en el cuerpo se pierde todo. Entrenamos con el objetivo de recuperar el estado de forma. Y en abril empezamos a poner clavos, a hacer unos saltos, y a plantearnos las competiciones. Entrenando llevo desde enero, con una pretemporada muy larga, pero ya pensando en competir y recuperar el nivel desde abril-mayo.
Y no solo has vuelto a competir, has hecho tu marca personal. ¿Te ves ahora en tu mejor momento o no estabas mejor durante esa final mundial de Budapest 2023?
Estoy mejor ahora de lo que estaba en aquel entonces, estoy entrenando mucho mejor. Creo que tengo mayor madurez tanto como deportista como persona. En aquel entonces, por ejemplo, en cargada mover 60 kilos me era imposible, y he mejorado mi marca por más de 10 kilos. No puedo decir si estoy en mi mejor momento o no, porque como no puedo ver el futuro. Espero en el futruo estar mejor. En 2023 yo creía que era mi mejor momento, entonces intento no limitarme a los resultados que pueda tener en un momento concreto, porque no creo que eso me defina. Lo que me definirá será el día en el que me retire, el conjunto de logros y resultados que haya obtenido, y de cómo sea yo, que será lo que me defina como atleta.
¿Qué papel ha tenido compartir entrenamientos con Fátima Díaz a la hora de motivarte para volver?
Me ha servido como ejemplo para intentar ser mejor atleta. Fátima es una chica que es espectacular entrenando. Yo, por el contrario, siempre he tenido más problemas con entrenar como a un nivel élite. Tenerla como referencia me ha ayudado a intentar superarme en ese aspecto, a sacar lo mejor de mí en cada entrenamiento. Creo que eso a ambas nos hace bien.
Si te pregunto qué prefieres este verano, 7 metros o una medalla en el Europeo, ¿qué me dices?
[Se lo piensa durante 10 segundos] Una medalla en el Europeo.
Te lo has pensado mucho, ¿eh?
Es que en verdad no es lo que quiero. Me has puesto dos opciones. Lo que quiero esta temporada es entrenar bien, tener salud, disfrutar de cada competición, y cuando pienso en el Europeo, aunque obviamente tener una medalla sería todo un lujo, y más si es de oro…Lujo [risas]. Es más la experiencia. Yo a veces me paro y digo ‘ostras, qué guay el poder viajar, el poder conocer a gente a través de esto’. Lo pienso en otros chavales de mi edad, en lo distinta que es su realidad a la mía, y estoy contenta de poder estar aquí. Es súper guay que me hagan entrevistas, yo estoy súper contenta con eso.
Pero estás cuarta del ranking del año. ¿No piensas en pelear por ella?
El nivel está, la cosa está muy candente, y yo no voy a controlar nunca lo que hagan el resto de mis competidoras, así que intento centrarme en lo que yo puedo hacer, que es cuidarme, descansar bien, alimentarme bien y entrenar bien. Estoy contenta si las lesiones me respetan.


